Argentina: Por que en Boca no se valora tanto a los juveniles

En el futbol actual, sobre todo en Sudamérica, surge una necesidad (económica y por emigración) de acelerar los procesos de evolución de futbolistas jóvenes que pasan en cuestión de meses, de jugar en categorías infantojuveniles a firmar su primer contrato con la primera, y sumar minutos en Primera División.

A partir de esto, en los clubes surge el desafío de, no solo optimizar recursos de manera eficaz, sino también hacerlo eficientemente; y no solo desde el juego, sino, y más importante, desde lo mental. Ahí, los entrenadores de juveniles junto con el cuerpo técnico de primera y el director deportivo, tienen una responsabilidad que va más allá de los resultados deportivos, ya que todas las decisiones van a impactar directamente en el desarrollo físico, deportivo y psicológico del jugador.

Desde la institución en general, sin importar los niveles, se decide- en un proyecto deportivo- una línea a bajar en todas las categorías, que determine los caminos del club, y a su vez el acompañamiento en el proceso de crecimiento. Uno de los mayores retos es que los jugadores elevaran su grado de compromiso por el deporte y con la idea interacción con el grupo, a fin de generar unidad que, en la mayoría de los casos, viene acompañado de buenos resultados deportivos.

En Boca, que hoy en día es quien atraviesa un problema con sus jugadores de inferiores, que comenzaron a instalarse muy rápido en primera división, tienen una dificultad que lo supera, y es la falta de comunicación; la falta de la cohesión colectiva. Teniendo en cuenta la reacción del técnico, la bajada de línea parece acoplarse al acompañamiento de los futbolistas (Almendra y Varela) hoy en la Reserva, con el fin de resolver sus situaciones, sobre todo la del segundo, para que mejore su comportamiento y vuelva al plantel profesional con la madurez mental necesaria.

A pesar de eso, la reacción de uno de los referentes del plantel, Pipa Benedetto, pareció dividir aun más las aguas, luego de intentar apoyar al cuerpo técnico con la decisión pero separar aun más a estos jugadores jóvenes que tuvieron que madurar a una muy corta edad para vestir una camiseta tan pesada como la del Xeneize, y a veces pueden no soportar la presión o no saber manejar su propia fama, lo que requiere de profesionales (entrenadores, psicólogos, jugadores con experiencia) que contribuyan a su crecimiento no solo futbolístico, sino psicológico.